Cómo calcular el precio de un tratamiento de medicina estética
La guía para dejar de poner precios a ojo: insumos, tiempo, gastos fijos y margen, paso a paso.
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La mayoría de las dueñas de consultorio ponen precio mirando lo que cobra la clínica de la esquina, o directamente por instinto. Funciona hasta que llega fin de mes y el número no cierra: hubo trabajo, hubo pacientes, pero la plata que queda es menos de la que debería.
Por qué mirar solo a la competencia no alcanza
El precio de otro consultorio no dice nada sobre tus costos: quizás paga menos alquiler, compra insumos a otro proveedor, o directamente no está sacando ganancia real y no lo sabe. Copiar un precio ajeno es copiar una estructura de costos que no es la tuya.
Los cuatro componentes del precio real
- Insumos que se consumen en esa sesión puntual
- Tiempo profesional que insume (el tuyo o el de quien la haga)
- Gastos fijos del consultorio prorrateados por sesión
- Margen: lo que te queda a vos después de cubrir todo lo anterior
Insumos: el costo que se subestima siempre
No alcanza con anotar el precio del pomo o la ampolla completa: hay que dividirlo por la cantidad de sesiones que salen de ese envase. Un frasco que rinde para 8 sesiones y cuesta $80.000 son $10.000 de insumo por sesión, no $80.000. Sumale descartables (guantes, gasas, agujas) que muchas veces ni se cargan.
Tiempo: ponerle un valor a tu hora
Una sesión de 45 minutos no vale lo mismo que una de 15, aunque el insumo cueste parecido. Definí cuánto querés ganar por hora de consultorio y multiplicalo por la duración real de cada tratamiento, incluyendo el tiempo de preparación y limpieza que casi nunca se cuenta.
Gastos fijos: prorratear alquiler, luz y herramientas
Alquiler, luz, un equipo que se está pagando en cuotas, el software que usás: todo eso hay que cobrarlo, repartido entre las sesiones del mes. Sumá los gastos fijos mensuales, estimá cuántas sesiones hacés en ese período y dividí: ese número es lo que cada sesión tiene que aportar como mínimo antes de pensar en ganancia.
Margen: cuánto dejarte, no solo cubrir costos
Insumos más tiempo más gastos fijos te dan el costo. El precio es el costo más el margen que decidas — no lo que sobra al final. Un margen habitual ronda entre el 30% y el 50% sobre el costo, pero depende de tu zona, tu especialidad y cuánta demanda tenés.
Un ejemplo simple
Supongamos: insumo $10.000, tiempo profesional $8.000, gasto fijo prorrateado $4.000. Costo total: $22.000. Con un margen del 40%, el precio de venta queda en $30.800. Ese es el número que vas a cobrar — no un redondeo a ojo del costo de insumo.
Revisar el precio no es solo al principio
En Argentina el costo de los insumos se mueve seguido. Si no revisás precios cada vez que sube un proveedor, el margen se va comiendo solo, sesión a sesión, sin que te des cuenta hasta que hacés el balance del trimestre.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tengo que revisar mis precios?
Como mínimo cada vez que un proveedor te sube un insumo importante. Además, conviene una revisión general cada 2 o 3 meses para no arrastrar desfasajes.
¿Tengo que cobrar lo mismo que la competencia?
No necesariamente. Tu precio depende de tu propia estructura de costos y del valor que das (experiencia, resultados, atención). Mirar la zona sirve como referencia, no como fórmula.
¿Cómo sé cuánto vale mi hora de trabajo?
Partí de cuánto querés facturar por mes, dividilo por las horas reales que trabajás en consultorio (no las horas totales del día) y ese es tu piso por hora antes de sumar insumos y gastos fijos.